Odio. Rencor.
Dolor intenso. Prohibiciones. Juramentos.
No hay nada que decir. No hay nada que reprochar.
Puñales de acero, de punta impregnada en el veneno de la traición, que se clavan en la piel de los incautos, que atraviesan la coraza de los desprevenidos, que asesinan las esperanzas de los optimistas.
Puñales de palabras, de punta impregnada en el cinismo de la egolatría, que destruyen la fachada de los aparentemente insensibles, que hacen llorar a los mas fuertes, que aterrorizan a los cobardes.
Desesperación. Ira.
Cosas que pasan. Accidentes. Desprestigios.
Burdeles abiertos hasta altas horas de la noche.
Copas de alcohol medio vacías, botellas de licor sin liquido ni juicio. Pañuelos ensangrentados que delatan golpes inesperados. Suspiros agonizantes en la oscuridad de la noche virgen. Susurros ahogados por almohadas en un arrebato de ira. Dolor, siempre dolor. Espinas clavadas en corazones sangrantes. Coronas de clavos colocadas en las cabezas de los que sufren. Vidas que agonizan. Muertes que se alzan.
Frustración. Impotencia.
Cosas que ocurren. Esquemas. Mentiras.
Tazas llenas de te que humean durante horas.
Almas que abandonan cuerpo vacíos de sentimientos. Sentimientos que huyen despavoridos frente a la presencia omnipresente del miedo. Lagrimas que arden en el infierno de una mente. Estupideces cometidas por amor. Suspiros nocturnos. Decisiones tomadas apresuradamente. Hechos que dictaminan verdades, ilusiones que matan realidades. Cuchillas de filo asesino. Gotas de sangre del color del oxido en verano.
Una rosa, quinta semilla de una vida.
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