Todos nos hemos preguntado, antes o despues, cual seria nuestra
eleccion frente a la famosa pregunta. ¿Roja, o azul? ¿Vision o ceguera?
¿Revelacion o conformismo? ¿El País de las Maravillas o el Foso de las Mentiras? ¿Realidad o... Matrix?
Todos nos lo hemos cuestionado, y pocos hemos sido sinceros en la respuesta, se encuentre esta siendo hecha publica o consumiéndose en nuestro interior como una carta de amor rechazada.
- Quiero plantearte algo.
Ella,sentada en su sillón, sus piernas encogidas sobre el asiento. En la mesilla, un libro, abandonado con las hojas hacia abajo, con las letras presas entre sus paginas y la madera. Su rostro vuelto hacia el, expectante, algo molesto, con la curiosidad bailando en sus pupilas liquidas.
- Adelante
- Se que hace poco viste Matrix
- ¿Si? - la desilusión se adueña de la función, la curiosidad muere y su fantasma es el tedio.
- Y , bueno, quería preguntarte cual seria tu elección. Respecto a las pastillas. ¿Roja, o azul? - dice el. Ella lo observa y se gira, sentándose de nuevo y liberando a las letras de su cautiverio, permitiendo que salten a sus ojos. El suspira, ha perdido la ocasión de conversar con ella. Vuelve a su mesa y sigue escribiendo en hojas de papel sucias de tinta. Se permite mirarla unos instantes, buscando la inspiración que siempre le transmite. Sus ojos se van, correteando sobre su piel, hasta el libro. El titulo es simple, y trae recuerdos dulces, entrañables. Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. Cierra los ojos unos segundos, y cuando los abre se encuentra frente a la mirada de su musa, que ha alzado sus ojos de agua del libro. De pronto, susurra, fascinandole.
- Siempre me ha fascinado el País de las Maravillas...
Una rosa, tercera semilla de una vida.
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